#19 Cooperar o morir


“La vida no conquistó el planeta a través de combates, sino a través de la cooperación.”

— Lynn Margulis



En el mundo organizacional, solemos encontrarnos con estructuras competitivas que responden a lógicas de mercado y capital. Sin embargo, la biología nos recuerda algo esencial: es la colaboración la que permite la aparición de nuevas cualidades, fortalece los sistemas e impulsa la evolución de formas más complejas. Cuando varias partes se coordinan y se fusionan en un “nosotros” más amplio, emerge algo distinto, más potente y resiliente.

Hoy queremos resaltar el papel de Lynn Margulis por romper la lógica "Darwinista" y abrirla a la diversidad y cooperación. 

Y es que cuando hablamos de evolución, lo primero que se nos viene a la cabeza es la figura de Charles Darwin y la famosa idea de la “supervivencia del más apto”, asociada con la competencia. Sin embargo, la bióloga Lynn Margulis propone una perspectiva que puede parecer, a primera vista, contradictoria: la cooperación, y no solo la lucha, es una fuerza crucial en el desarrollo de la vida.

Lynn Margulis (1938–2011) fue una bióloga estadounidense reconocida por proponer la teoría endosimbiótica, que describe cómo ciertos orgánulos celulares (como las mitocondrias y los cloroplastos) surgieron a partir de la incorporación de bacterias en células más grandes. Esta idea transformó la visión tradicional de la evolución, enfatizando la colaboración y la simbiosis en lugar de ver la selección natural únicamente como una competencia individual.

Resumiendo un poco. La visión darwiniana clásica se centra en la selección natural y la “supervivencia del más apto”. Margulis incidió en que la cooperación entre organismos también es un motor esencial de la evolución, produciendo saltos evolutivos muy relevantes (por ejemplo, el paso de células simples a células más complejas).

¿Significa esto que Darwin estaba equivocado? Pues no. La selección natural y la competencia tienen un rol importante, pero Margulis da un giro inesperado al recordarnos que la vida no se sostiene únicamente en la “pelea” constante. El acto de sobrevivir y prosperar también depende de la capacidad de aliarse con otros seres vivos, creando conexiones simbióticas que dan lugar a organismos más complejos.

Tú eres el ejemplo vivo
Las mitocondrias de tus células, esas “centrales energéticas”, provienen de bacterias que se unieron a células más grandes. ¿Quién iba a pensar que teníamos dentro un caso de “cooperación interestelar” a nivel biológico?

Saltos gigantes
Darwin señala la competición como motor de cambio, sí, pero los saltos evolutivos clave en la historia de la vida —según Margulis— han ocurrido gracias a asociaciones simbióticas. Es decir, a veces tu “éxito evolutivo” depende de a quién te unes, no de a quién vences.

La contradicción productiva
Puede sonar contradictorio: un mundo que a ratos parece “matar o morir” y, sin embargo, avanza cuando sumamos fuerzas. La naturaleza no es tan simple como la pinta un único relato: la tensión entre competencia y colaboración parece ser una chispa fundamental para que surja lo nuevo.

Tal vez el modelo que prime en nuestros entornos laborales y sociales sea muy darwiniano en lo aparente (“hay que competir para ganar”), pero la vida ya demostró que las grandes transformaciones florecen cuando se coopera y se comparten talentos y recursos. Las organizaciones que promueven la colaboración —espacios donde se comparten ideas, se construyen proyectos de forma conjunta y se respetan las diferencias— suelen ser las que, a largo plazo, mejor se adaptan y prosperan.

Ok vale, y ahora que?

> Participa en eventos que promuevan la cocreación: talleres, foros y encuentros donde las personas puedan experimentar y vivir la cooperación en acción.

> Apuesta por la diversidad: la unión de experiencias, visiones y orígenes diversos puede catalizar resultados sorprendentes.

> Deja la mentalidad de escasez: el conocimiento compartido no se reduce, se multiplica. Cuando abrimos nuestras ideas al equipo, surgen soluciones que nadie habría imaginado por separado.

La historia de la vida nos grita: “Cooperación o muerte”. O en palabras menos dramáticas: colaborar no solo es bueno, es vital. Si queremos construir un futuro en el que todos podamos florecer, necesitamos romper con la inercia de la pura competición y abrazar la simbiosis. Porque, al final, la pregunta no es si la cooperación es más o menos bonita que competir; la cuestión es que cooperar es la vía más directa hacia la verdadera evolución, tanto biológica como social.

Y además no estamos solas... Nos acompañamos de otras organizaciones que comparten la misma visión: FIARE Banca Ética, SOM Energía, Somos Conexión, COOP57, y muchas otras.

Como dice Flavita Banana:




¿Te atreves a unirte a quienes ya están apostando por la colaboración? Comparte esta invitación y participa en encuentros colectivos donde podamos diseñar, mano a mano, el mundo que queremos. ¡La evolución te espera!


Consorcio Andaluz de Impulso Social, Israel Sánchez 31 de marzo de 2025
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