"Cuando cambias la forma de mirar las cosas, las cosas que miras cambian."
Seguramente conoces la famosa ilusión óptica del pato-conejo, esa imagen en la que, según la interpretes, puedes ver un pato o un conejo. Hay personas que han visto incluso un tercer animal a punto de comerse a los otros dos.
Si miras fijamente la imagen de la cabecera, tendrás la sensación de que está en movimiento. Pero no es así. Es sólo una ilusión.
Estas metáforas visuales nos expone algo que experimentamos a diario: nuestro cerebro nos engaña. La forma en que interpretamos el mundo no es un reflejo fidedigno de la realidad, sino una lectura sesgada por nuestras experiencias, creencias y expectativas. Nos cuesta aceptar que cada uno de nosotros crea “su” realidad, asumiéndola como “la verdad”.
Cuando las organizaciones ven “un pato” o “un conejo”
En el ámbito de las empresas, organizaciones y equipos de trabajo, esta idea se vuelve muy evidente. Cada área, cada persona, observa un problema o situación con sus propios lentes, y cree que “eso” es la verdad. Salirnos de enfoques clásicos nos lleva a subrayar la importancia de valorar estas diferentes interpretaciones, no para forzar un consenso uniforme, sino para integrar la diversidad de miradas.
Un ejemplo simple: el equipo de finanzas ve la misma propuesta de proyecto que el equipo de innovación. Uno pone el foco en la rentabilidad; el otro en la creatividad. Ninguna de las dos miradas es incorrecta, sino parciales. La clave es crear espacios de gestión y liderazgo que no ahoguen la diversidad, sino que la canalicen productivamente.
Entonces la pregunta clave sería: ¿Y cómo manejar estos sesgos y perspectivas encontradas?
1- Aprovecha el efecto ‘ilusión’: Tal como con el pato-conejo, reconoce que hay más de una forma de interpretar lo que ocurre. Invita a tu equipo a “mirar de nuevo” los hechos, y a considerar que tal vez “el conejo” también está ahí.
2- Diseña estructuras participativas: Experimento con otros modelos organizativos para que no se imponga la visión dominante; facilita el diálogo para que cada voz aporte un matiz, enriqueciendo la estrategia final.
3- Crea una cultura de aprendizaje: Iniciativas de formación y experiencias de aprendizaje sobre enfoques sistémicos ofrecen la oportunidad de cuestionar nuestras interpretaciones. Reconocer que el cerebro construye la realidad nos anima a compartirla, validarla y co-crear soluciones más amplias.
Imagina que, en la última reunión, planteaste una idea para un nuevo servicio o estrategia y te dijeron “Ya lo intentamos, no funcionó”. ¿Estás seguro de que la situación es la misma que en el pasado? ¿O es una interpretación que se ha quedado fijada en la organización? Tal vez el ‘pato’ del que hablaban antes ahora es un ‘conejo’. Y, si no cuestionamos esa mirada, nos quedamos con la sensación de que no hay nada que hacer.
¿Te suena eso de "Ya lo hemos intentado"? ¿Qué podemos hacer para integrar nuevos elementos? Aquí algunos tips.
> Identifica a los patos y conejos en tu equipo con su mapa de sinergias y diferencias.
> Genera espacios seguros donde cada persona pueda exponer su interpretación.
> Usa alguna metodología ágil para integrar la diversidad.
> Prueba, experimenta y aprende del proceso. Incorpora aprendizajes y vuelve al inicio.
Las ilusiones ópticas son un recordatorio de que la realidad puede ser observada desde múltiples ángulos; nuestro cerebro (y, por ende, nuestra organización) puede aprender a convivir con esta ambigüedad y usarla en su beneficio. Al final, no se trata de si algo es pato o conejo, sino de que, juntos, construyamos una comprensión más rica y robusta de los desafíos y oportunidades que enfrentamos.