#82 Si tu organización fuera una playlist este verano, ¿qué estaría sonando?

“La música expresa aquello que no puede decirse con palabras y sobre lo que es imposible guardar silencio.”

Victor Hugo


Hay organizaciones que suenan a canción de verano: ligeras, pegadizas y con un estribillo que todo el mundo acaba aprendiendo. Otras llevan meses en modo película de acción, con urgencias, carreras y alguna impresora fallando en el peor momento.

También están esas en las que cada área escucha algo distinto: comunicación va con un tema experimental, proyectos con techno a 180 pulsaciones y administración ha puesto ruido blanco para sobrevivir.

Aunque parezca un juego, imaginar la organización como una playlist permite reconocer ritmos, inercias y situaciones bastante familiares. 

Si trasladáramos algunos de los éxitos del verano a la vida de nuestras organizaciones, la lista podría sonar así. 

"Dai Dai": La organización que siempre va acelarada

Urgencias 24 horas, ¿dígame? 

Aquí todo es urgente y "para ayer": las respuestas, las decisiones, las piezas, los informes y, a ser posible, las ideas brillantes. El equipo enlaza una tarea con otra y cada semana parece la recta final de algo.

Esta canción organizacional funciona bien durante un momento puntual, pero resulta agotadora si se convierte en la banda sonora permanente. No todas las situaciones requieren correr ni todas las decisiones mejoran por tomarse antes.

Si todo va a 120 km/h, ¿qué paisajes os estáis perdiendo durante el camino?

"Superestrella": La persona 'todóloga' 

Me ven entrando en la ofi y se me quedan mirando... 🎶

Hay personas que entran por la puerta y, sin haber dejado aún la mochila, ya tienen tres preguntas esperándolas, dos contraseñas que recuperar y un “cuando puedas…”.

El problema no es que existan personas con mucho conocimiento y capacidad. El problema aparece cuando la organización construye su funcionamiento alrededor de una única superestrella y el resto del equipo empieza a pensar: “Cuando vuelva de vacaciones, se lo preguntamos”.

Una organización con autonomía no necesita eliminar a sus referentes, sino compartir mejor el conocimiento y evitar que una sola persona tenga que protagonizar todas las canciones.

"Pa ti toa <3": el equipo que dice sí a todo 

Un proyecto nuevo, sí. Una colaboración, también. Una reunión extra, por supuesto. Una pequeña tarea que “no lleva nada”, cómo no.

Hay organizaciones con una enorme capacidad para responder a las necesidades de su entorno, pero que terminan comprometiéndose con más cosas de las que realmente pueden atender. El entusiasmo y la vocación de servicio son valiosos; la disponibilidad infinita, en cambio, suele salir bastante cara.

La clave no está en dejar de colaborar, sino en preguntarse: ¿a qué tenemos que decir que no para poder cuidar mejor aquello a lo que ya hemos dicho que sí?

"Ayer la vi": cuando las áreas trabajan demasiado separadas

"Ayer la vi, conectada por Teams, con sus compis a diez metros y sin poder coincidir"🎶

Comunicación prepara una campaña sin conocer todavía el último cambio del proyecto. Proyectos descubre tarde que necesitaba una pieza. Administración recibe una factura que nadie recuerda haber encargado. Mientras tanto, todo el mundo está trabajando muchísimo, pero cada cual escucha la canción desde una habitación diferente.

No hace falta que todas las áreas participen en todo. Sí conviene identificar qué información necesitan compartir para no encontrarse únicamente cuando algo ya se ha complicado.

A veces el problema no es la distancia, sino no haber acordado qué puentes necesitamos para trabajar con ella.

"Ni borracho": la resistencia a cambiar una rutina

La cultura del NO tatuada en la piel. 

“Esa reunión no se puede quitar”.

“Ese documento siempre se ha hecho así”.

“Cambiar la herramienta ahora sería un lío”.

“Mejor lo vemos más adelante”.

Hay costumbres que aportan estabilidad y otras que permanecen porque nadie quiere ser la primera persona en cuestionarlas. Quizá hace años fueron muy útiles, pero hoy siguen en la playlist por pura inercia.

Una práctica sencilla consiste en elegir periódicamente una rutina y preguntarse: si hoy no existiera, ¿volveríamos a crearla exactamente igual?

Si la respuesta es un “ni borracho”, quizá ya tengamos una pista.

"Al Golpito": la organización sabe avanzar sin hacerlo todo de una vez

No todos los procesos necesitan una transformación espectacular. Algunas mejoras aparecen poco a poco: una reunión preparada con un buen orden del día, una responsabilidad que empieza a compartirse, una herramienta que consigue cerrar 5 pestañas de la pantalla de tu ordenador o un descanso para tomar un café. 

Avanzar al golpito no significa resignarse ni ir sin rumbo. Significa reconocer que algunos cambios necesitan ensayo, aprendizaje y tiempo para asentarse.

Quizá no sea la canción más épica de la lista, pero suele ser una de las más sostenibles y de las que mejor le sienta al equipo. 

"La Graciosa": cuando el humor también forma parte del trabajo

Sabemos que es el nombre de una de las islas Canarias, pero es que el nombre de la canción nos venía que ni pintao'. 

Hay equipos capaces de abordar asuntos serios sin convertir cada conversación en un funeral. No porque resten importancia a los problemas, sino porque saben que el humor, usado con cuidado, puede aliviar tensiones, acercar a las personas y permitir que algunas cosas se nombren mejor.

Una organización no necesita estar siempre alegre. Pero quizá sí convenga observar si en ella todavía hay espacio para la ligereza, la espontaneidad y una risa que no esté programada en el orden del día.

Porque trabajar con responsabilidad no exige hacerlo todo con cara de preocupación.

Ahora crea vuestra propia lista

Puedes probarlo en tu equipo sin preparar una sesión complicada. Cada persona elige una canción —actual, antigua o inventada— que represente cómo está viviendo la organización y explica brevemente por qué.

Después, escuchad la playlist completa y fijaos en lo que aparece: ¿compartís un ritmo parecido?, ¿hay áreas viviendo canciones completamente distintas?, ¿qué tema lleva demasiado tiempo en repetición?, ¿cuál os gustaría que sonara con más fuerza a la vuelta?

No se trata de analizar el gusto musical de nadie ni de descubrir quién sigue escuchando en secreto aquella canción de 2004. Se trata de utilizar un lenguaje diferente para hablar de algo muy real: cómo estamos viviendo el trabajo y qué banda sonora queremos construir para el próximo ciclo.

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Consorcio Andaluz de Impulso Social, Pilar Lopez 5 de agosto de 2026
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#81 Las organizaciones también necesitan aburrirse de vez en cuando