#61 Lo que se nombra, sucede

"El lenguaje no solo describe la realidad: la crea" 


Hablar de declaraciones es hablar de un tipo de acción que ocurre con la palabra. 

No estamos describiendo algo que ya pasó ni opinando sobre lo que creemos: estamos cambiando el estado de las cosas. Una declaración abre, cierra, habilita o limita. Por eso, importa tanto nombrarlas y usarlas bien.

Conviene ubicar las declaraciones frente a otros actos de habla. Una afirmación constata un hecho verificable (“el acta está publicada”). Un juicio expresa una opinión que pide fundamento (“la reunión fue poco clara”). Una petición o una oferta coordinan acciones entre personas. La declaración, en cambio, crea un antes y un después: “me comprometo a entregar el jueves”. En ese caso, con pocas palabras, algo empieza, se limita o termina.

Para que una declaración sea útil, necesita claridad y contorno. La claridad responde al “qué” y al “para qué”. El contorno fija “estándar y fecha”, y si hace falta, el “canal” donde quedará constancia. No es lo mismo decir “arrancamos el piloto ya” que “arrancamos un piloto de un mes para mejorar el seguimiento de las acciones de planificación interna. Las actas quedarán en la tarjeta de proyectos de planificación en Odoo”. El segundo enunciado orienta la acción, define duración y deja rastro.

 Hay declaraciones que orientan: cuando alguien dice “este trimestre priorizamos mejorar la coordinación interna”, el foco queda protegido y se ordenan las decisiones. Otras habilitan: “podemos lanzar una comunidad de práctica si se inscriben diez personas antes del día 15” no promete todavía, pero abre una posibilidad con condiciones claras. También están las que ponen límites: “no puedo asumir esa tarea esta semana; mantener el cierre del viernes es prioritario” cuida el compromiso principal sin deteriorar la relación. Y están las que cierran: “la entrega está concluida; carpeta actualizada y correo enviado” evita la típica duda de si algo “está” o “casi está”.

En nuestro día a día, podemos vivirlo de distintas formas:

  • En lugar de “siempre llegamos tarde a publicar”, podemos poner el problema sobre la mesa y convertirlo en acuerdo operativo: “el calendario no se está cumpliendo; a partir de hoy, el borrador se cierra con 48 horas de antelación y la revisión con 24; revisamos el ajuste en dos semanas”. El equipo sabe qué cambia y cuándo lo revisará.
  • “Podríamos hacer un taller” suena bien, pero no genera nada. En cambio: “si confirmamos doce personas y tenemos sala disponible, abrimos inscripciones el martes”. Se mantiene el entusiasmo, aparece el criterio y se despeja el siguiente paso. 
  • Esa frase de “intento llegar a la entrega” sostiene la expectativa, pero no el resultado. Decir “esta semana no puedo asumir ese añadido; entrego la versión final el jueves y, si hace falta, revisamos huecos el lunes” ordena prioridades y evita promesas que luego rompen la confianza.

Algunas declaraciones piden espacio colectivo (propósito, inicio, cierre); otras conviene tramitarlas de forma personal (un “no” o un compromiso propio). Decidir el canal no es un simple detalle: protege la relación y reduce ruido. Dejar registro de lo que acordasteis como equipo —acta, tablero, documento vivo— hace que la declaración se vuelva acción compartida. 

Una práctica sencilla ayuda a incorporar este modo de hablar: propósito → compromiso → cierre. Abrir reuniones con una frase que diga para qué estamos; transformar los “lo miro” en compromisos con estándar y fecha; y al terminar, dejar claro qué quedó hecho y dónde está la evidencia. Si algo se desajusta, nombrarlo pronto (“esto no está funcionando como esperábamos; proponemos este cambio y lo revisamos en quince días”) evita que la frustración se acumule. 

Te dejo tres preguntas para llevarte a la práctica: ¿Qué declaración necesito hoy para destrabar lo importante? ¿Qué límite debo declarar para proteger el foco? ¿Qué posibilidad puedo abrir con una condición clara? La diferencia entre decir y que suceda, muchas veces, está en una declaración bien hecha.

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Consorcio Andaluz de Impulso Social, Pilar Lopez 4 de febrero de 2026
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