#60 Lo que consumes te construye

“Cada vez que gastas dinero, estás emitiendo un voto por el tipo de mundo que quieres.”

Anna Lappé​


Elegir no es solo comparar precios: es practicar identidad, personal pero también colectiva. Nuestros modelos de consumo —qué compramos, a quién, con qué tecnología y bajo qué términos— dibujan y definen la cultura de nuestras organizaciones. Y también la nuestra, personal e intransferible.

Por eso hablamos de consumo como palanca de cambio: porque convierte valores en hábitos sostenidos, y esos hábitos en impacto medible.

Cuando optamos por tecnologías abiertas, libres y neutrales, estamos “ahorrando licencias”; pero también estamos redistribuyendo poder: decidimos dónde residen los datos, cómo se integra el conocimiento y quién marca el rumbo.

Y esta apropiación es (no solo) tecnológica: es cultural. Ocurre cuando en nuestros equipos se entiende el “para qué”, adaptan la herramienta a su flujo real, comparten aprendizajes y la sienten propia. Ese tránsito —del “qué” al “para qué”— es el que multiplica la capacidad de transformar lo que hacemos.

Y no hablamos sólo de tecnología. Es un posicionamiento frente a la inercia que de innumerables formas nos lleva por el tobogán de la uniformidad.

Pos eso, en las pequeñas decisiones germinan los grandes efectos e impactos. ¿Algunos ejemplos?

Tu dinero. ¿Sabes que tu banco invierte en armas y en explotación infantil?

Tus seguros. ¿Confías en que tu seguro mira por ti, más que por su cuenta de resultado?

Tu energía. ¿Sabes que tu compañía de electricidad es responsable directa del cambio climático?

Tu compañía de móvil. ¿Piensas que tu operadora no quiere mantenerte a ti y a tu familia enganchado a la pantalla?

Tus aplicaciones. ¿Sabes que tu plataforma favorita vende tus datos para incidir en tu toma de decisiones?

Tu posición individual, es también colectiva. Tiene impacto. Y con las nuestras genera un relato implacable. Estamos en manos de empresas a los que le importamos relativamente poco.

Pongamos foco, asumamos que tenemos capacidad de agencia, de acción, de virar el rumbo, aunque sea de una milésima de milímetro. Es suficiente. Porque el cambio se inicia dentro y se expande fuera.

Muévete y asume tu papel.

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CAIS, Israel Sánchez 27 de enero de 2026
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